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Carne, morcilla y Ribera del Duero

Carne, morcilla y Ribera del Duero

En las carnicerías y restaurantes de la ciudad del Cid reinan las carnes rojas de Burgos, el cordero lechal sacrificado con apenas 25 días de vida y la morcilla de arroz, la tapa por excelencia. Una delicatassen que hay quien toma con refresco de cola o con cerveza aunque, en una tierra de vinos como la nuestra, lo normal es hacerlo con un caldo de buena calidad.

Con un tinto afrutado, a poder ser de la Ribera del Duero, que para algo estamos en Burgos; o, tal vez, con un rosado también Ribera. De todas formas, la morcilla igualmente marida con el Rioja. Lo mismo sucede con las carnes rojas de Burgos.

Y es que cuentan los entendidos que los vinos bien curtidos y suficientemente maduros son los que le van como anillo al dedo a las carnes rojas. Con un crianza disfrutarás de lo lindo, pero si te puedes permitir el lujo de tomarte un gran reserva, te va a parecer que acabas de llegar al séptimo cielo.

En cuestión de carnes rojas, el tinto resulta imprescindible, sobre todo a la hora de degustar un buen chuletón. Porque este tipo de carnes se tiene que tomar despacio y el vino es el mejor aliado para darle al plato la pausa que necesita.

Como diría Luis Fonsi, se tiene que tomar 'despasito', pero se tiene que tomar, pues resulta que la carne roja constituye una fuente de proteínas muy interesante para el mantenimiento de los huesos y los músculos.

No conviene abusar de ella, pero tiene que estar presente en la dieta, sobre todo en la de las mujeres en edad fértil, porque aporta una gran cantidad de hierro que sirve para compensar las pérdidas de este elemento que se producen durante los días de la menstruación.

Pásate por Cárnicas La Riberita, tenemos lo mejor para ti.

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